¿Qué hay que comer durante un ciclo de fecundación asistida?

¿Qué hay que comer durante un ciclo de fecundación asistida?

​​​​​​​Una correcta alimentación, basada en productos naturales,  frescos y  de temporada, junto con un estilo de vida activo y saludable, son aliados imprescindibles  para un buen estado de salud en cualquier etapa de la vida.

Los ovocitos, durante la mayor parte de la vida reproductiva de una mujer, están en una fase de animación suspendida (latencia) como células inmaduras y en los 3-4 meses anteriores a la ovulación experimentan un complejo proceso de crecimiento. Esta es una etapa muy crítica donde existen múltiples factores que pueden afectar, tanto en positivo como en negativo, a la correcta maduración y a la calidad ovocitaria. Algunos de ellos se escapan de nuestro control, pero hay otros en los que sí podemos influir.

Entre ellos, la alimentación y el  estilo de vida juegan un papel muy importante sobre la calidad de los ovocitos y, por lo tanto, son factores que hay que tener en cuenta durante un tratamiento de fecundación in vitro para lograr el embarazo. Pero además, al igual que ocurre en un ciclo de fecundación natural, tendrán una influencia directa en la salud del bebé.

Los ritmos frenéticos a los que normalmente estamos sometidos (por motivos de trabajo, estudios o familia) no siempre nos permiten mantener un estilo de vida saludable.

A menudo, de hecho, nos saltamos una o más comidas diarias y, en lugar de sentarnos a comer dedicando a ese momento del día el cuidado que merece, picamos algo deprisa, sin prestar mucha atención a lo que ingerimos. Así es cómo, casi sin darnos cuenta, acabamos consumiendo muchos productos industriales, ricos en azúcares, grasas trans y con escaso aporte de macro y micronutrientes, imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo.

La ingesta habitual de calorías vacías (la llamada “comida basura”) no está relacionada solamente con el aumento del peso corporal, sino también con un desequilibrio hormonal y con carencias de vitaminas y minerales, importantísimos durante el proceso de reproducción.

Una alimentación adecuada es fundamental durante la preparación de un tratamiento de reproducción asistida en cuanto que nos permite:

  • - Ayudar a la maduración de los ovocitos

  • - Obtener un número suficiente de ovocitos en el momento de la punción

  • - Lograr un buen crecimiento endometrial

  • - Favorecer la implantación embrionaria

 

Y, por supuesto, garantizar un desarrollo y crecimiento fetal adecuado.

 

¿Qué se  necesita?

  • - Mucha energía: El proceso de maduración ovocitaria necesita  una cantidad de energía suficiente, por lo tanto  hay que asegurarse un adecuado aporte de ácidos grasos, prefiriendo los omega-3 y los ácidos grasos esenciales (EPA y DHA). Evitaremos los regímenes alimentarios muy estrictos, a no ser que necesitemos perder peso. En este caso, con la guía oportuna de un profesional de la nutrición, será recomendable perder los kilos de más pero sin eliminar de la dieta las grasas “buenas”.

  • - Vitaminas del grupo B (B1, B2, B6, B9, B12). Estas vitaminas son muy importantes para favorecer la maduración ovocitaria, la producción de progesterona, el crecimiento endometrial y garantizar una ovulación normal.

  • - Vitamina C y vitamina E. Son potentes antioxidantes que previenen y protegen contra el estrés oxidativo.

  • - Vitamina D. Según diversos estudios científicos, la vitamina D juega un papel clave en la fertilidad femenina, debido también a la presencia de sus receptores en sitios diferentes del sistema reproductor femenino. Su carencia está relacionada con una tasa mas baja de éxito reproductivo.

  • - Minerales, como hierro, calcio, magnesio, zinc, selenio. El calcio es necesario para el proceso madurativo del ovocito y para una correcta fertilización. La falta de hierro puede suponer una menor probabilidad de implantación embrionaria. El zinc y el selenio están involucrados en la defensa antioxidante.

 

¿Entonces, cuáles son las pautas que hay que seguir a la hora de comer?

  • - Mantener una ingesta suficiente de proteínas, tanto de origen animal como vegetal.

  • - Evitar o reducir la cafeína. En lugar del café, una taza de té verde sería lo recomendable.

  • - Garantizar una ingesta adecuada de fibras, procedente de fruta, verdura y cereales integrales sin gluten (mejor si no contienen gluten de forma natural, como la quinoa, el mijo, el arroz, el trigo sarraceno, el amaranto).

  • - Incluir grasas “buenas” como pescado, aguacate, frutos secos (nueces, anacardos,  almendras, nueces de Macadamia,  avellanas) y  semillas (como por ejemplo las de calabaza, chía, linaza, etc…) que además son una buena fuente de minerales y vitaminas.  

  • - Beber dos litros de agua diaria, incluyendo también infusiones (sin azúcar ni dulcificantes artificiales)

  • - Reducir las cantidades y la frecuencia de consumo de los alimentos glucídicos  como pan, pasta, arroz, patatas, otros cereales, dulces, prefiriendo aquellos con un índice glucémico bajo.

  • - Reducir la ingesta de leche y sus derivados.

  • - Incluir en la dieta las verduras de hoja verde que son una buena fuente de folatos y de más vitaminas y minerales.

  • - Tener un estilo de vida activo.

  • - Plantear junto con el medico y el nutricionista la posibilidad de tomar un suplemento alimenticio.

 

Una correcta alimentación es muy importante para dar a luz a un bebé sano.

 

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