Fecundación In Vitro (FIV)

Fecundación In Vitro (FIV)

La Fecundación in Vitro se caracteriza por que la unión del óvulo con el espermatozoide (fecundación) se realiza en el laboratorio, es decir, fuera del útero materno. Con esta técnica siempre es necesario realizar una estimulación ovárica mediante gonadotrofinas vía subcutánea, control ecográfico y control analítico de la hormona estradiol en sangre materna para evaluar la maduración de los óvulos. Lo ideal es conseguir la maduración de unos 8 -10 óvulos para poder tener unas buenas posibilidades de éxito.

Tras un periodo de unos doce días aproximadamente de tratamiento, los óvulos ya están maduros y se procede a su extracción para trasladarlos al laboratorio. La extracción debe practicarse en un quirófano, con sedación de la paciente, y se realiza mediante punción por ecografía transvaginal. Este proceso no suele durar más de 10-15 minutos. Después, la paciente es dada de alta y se le recomienda un reposo relativo de 24-48 horas en su domicilio.

Una vez en el laboratorio, los óvulos obtenidos se pueden inseminar con el semen de la pareja o de donante, bien de forma convencional, es decir colocando cada óvulo en una placa de cultivo junto con varios miles de espermatozoides y esperar 24 horas a que se produzca la fecundación, o bien fecundar el óvulo mediante ICSI, técnica que consiste en inyectar un espermatozoide mediante una micropipeta al interior del óvulo con ayuda de un microscopio especial. Actualmente algunos centros cuentan ya con un nuevo microscopio que permite realizar esta técnica a muchísimos más aumentos pudiendo así ser mucho más precisos en la inyección y selección del espermatozoide, es lo que se denomina IMSI.

Una vez fecundado el óvulo con el espermatozoide es ya un embrión que se deja crecer en medios de cultivo especiales durante normalmente tres días, siguiendo un riguroso proceso de observación en cuanto a su morfología y número de células. No todos los embriones se desarrollan normalmente, algunos dejan de crecer (bloqueo celular) y tienen que ser descartados.

En algunos casos se deja crecer al embrión hasta seis días (estadio de blastocisto), para poder seleccionar de forma más rigurosa su morfología y poder decidir cuales son los más adecuados para implantar en el útero de la paciente mediante una transferencia embrionaria y cuáles son susceptibles de poderse congelar (vitrificación embrionaria). Independientemente de si es en el tercer o el sexto día, la transferencia embrionaria se realiza de igual forma. Consiste en depositar uno o dos embriones en el interior del útero mediante una cánula especial (catéter). Es un procedimiento sencillo y totalmente indoloro, que se realiza de forma ambulatoria y después del cual se recomienda a la paciente observar reposo relativo durante 24-48 horas.

El mismo día de la transferencia, los embriones sobrantes de buena calidad se congelan mediante un proceso de vitrificación, para poderse transferir posteriormente en un siguiente ciclo sin necesidad de estimulación ovárica ni punción.

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