Estudio andrológico

El factor masculino

El hecho de tener un seminograma normal en cuanto a cantidad, morfología y movilidad no garantiza que el semen sea fértil.

Hay casos en que la “carga genética” (ADN) del espermatozoide está alterada, lo que produce fallos en la fecundación o embriones no viables. Es lo que se conoce como fragmentación del ADN del espermatozoide y que, según el porcentaje de fragmentación del semen, dará lugar a un peor pronóstico en cuanto a la fertilidad del varón.

El estudio de fragmentación se realiza en el laboratorio de andrología sobre las muestras de semen aplicando una técnica específica conocida como test de TUNEL.

Los casos en los que se diagnostica esta alteración pueden tratarse mediante la toma por parte del paciente de fármacos antioxidantes. En los pacientes que no experimenten mejoría con este tratamiento es recomendable, para tratamientos de FIV, obtener los espermatozoides directamente del testículo a través de una punción-aspiración, ya que un porcentaje elevado de la fragmentación se produce durante el eyaculado.

El espermatozoide, al igual que el óvulo, aporta al embrión la mitad de los 46 cromosomas que contienen toda la carga genética del individuo.

El proceso celular en el que se determina esta carga genética en el espermatozoide se denomina meiosis. Se cree que las alteraciones en la meiosis están presentes ya en el momento del nacimiento por lo que no existe ningún tratamiento para poder corregirlas.

El diagnóstico de las anomalías en la meiosis se realiza mediante una mínima biopsia testicular, que se suele realizar de forma ambulatoria y con anestesia local.

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